"A mucha gente le quedó grande el lugar que le dimos, y aunque duele aceptarlo, también es cierto que hicimos lo que supimos con lo que sentíamos. No siempre elegimos bien, pero eso no nos hace débiles, nos hace humanos. Con el tiempo uno aprende que no puede controlar lo que otros hacen con lo que uno entrega, pero sí puede decidir a quién le ofrece espacio, energía y alma. Las decepciones no solo duelen: enseñan. Y tras cada caída, uno empieza a elegir distinto. Más despacio. Más consciente. No con menos amor, sino con más amor propio.
Y sí… a veces también nosotros fuimos el error en la historia de alguien. Pero si hay aprendizaje, hay redención."
