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miércoles, 28 de mayo de 2025

 


El último viaje no avisa.

Llega sin preguntar. Sin prepararnos.

Y a veces… ni siquiera nos deja despedirnos.


Te vas sin un "te amo",

sin un "perdóname",

sin ese abrazo pendiente.


Vivimos haciendo planes,

viajes, metas, compras, pendientes...

pero casi nunca pensamos en ese otro viaje.

El que llega como un ladrón,

te toma de la mano — y te lleva.

Sin importar si estás listo,

si estás despierto,

si tienes miedo,

o si dejaste algo por decir.


Y duele.

Duele tanto que respirar parece imposible.

Y entonces entendemos que no nos llevamos nada.

Ni los bienes, ni los logros… solo el amor que dimos.

Solo el recuerdo que dejamos en otros.


A veces salimos con enojo,

sin decir lo que estamos sintiendo …

Dejando pendiente, todo,

sin pensar que ese puede ser nuestro último adiós.


Ver partir a mi Padre me cambió.

Hoy sé que la vida es un eco…

y que el único momento que existe es este.


Por eso:

Hoy decido no postergar más.

Hoy quiero agradecer — a Dios, a la vida, y a ti.

 Hoy quiero decirte gracias porque que has sido parte de mi historia…

porque sin ti, mi vida no tendría sabor.


Y el día que ese tren llege por mí,

quiero que me encuentre en paz.

Con el alma liviana.

Con las cuentas saldadas.

Con el corazón agradecido.

Hoy quiero decirte gracias por coincidir.

y ya no decir, más la palabra "pendientes"

Gracias totales...


Como escribió Amado Nervo:

"Vida, nada te debo. Vida, estamos en paz."

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